|
Recientemente pude andar en la tierra prometida de la intelectualidad mexicana en un encuentro de mediadores de lectura, (nuevo concepto con el que seremos conocidos), y del cual luego escribiré más. Por ahí conocí a un autor que se me viene en gana compartir por aquí. Su libro se llama "La piel del unicornio", y seré franco en aceptar que no pude dejar de pensar en Candy Mountain y que tal vez el título se refiriera a una nueva travesura de aquellos/as personajes de Jason Steele. Pero fuera del chacoteo, me parece muy buena la propuesta lírica de Gabriel Díaz, nada extraordinario pero irresistible a leer en voz alta, y así lo hice obteniendo la felicitación del compañero mediador del estado de las semitas, el cual se quería quedar con mi ejemplar. Con un epígrafe general de Rubén Darío el viaje/ensueño en busca del unicornio comienza en el limbo con una declaración - ¿podríamos decir nietzcheana? - de abolición de la deidad que posteriormente es negada por el descendiente testigo y poeta de una mujer descendente. Antes de la mirada soy un niño, Dios está muerto, El ángel caído cuida mis alas. No. Un murmullo sin confesión. Y mis ramas ya no laten. Quiero caminar y desfallecer. Toca. Mi madre camina sobre la noche Mira mis juguetes, se va. Cose mi risa entre sus labios, La mujer desciende. Sueña. Baña al niño y pocos lo saben, Un pedazo diminuto y ella, no. Luces apagadas, agridulce. Mentira. El mito continúa, nos dice el autor: "la piel del unicornio, esta prestada solo de noche", el misterio parece estar en la confidencia lunar, la perturbación botánica del sueño, la revelación de un aneurisma en el alma, coágulo vegetal: Respiración del silencio: Un soplo de tierra, Un envejecido tigre, Un perturbado sueño. Coagulo vegetal Arroja, calla, posee. Ardiente piedra, Escupe, forma el relámpago. Un aliento en llamas, Un inmortal sueño, Un diminuto germen. El poemario está formado por 21 textos de ágil lectura, y fue donado por el Instituto Cultural de Aguascalientes en apoyo a un programa que tienen por ahí llamado "Liberemos nuestros libros", el cual fue aplaudido junto con aquel de otro estado donde literalmente saquearon las bodegas de su instituto de cultura. Me pregunto si esto sería posible en nuestro ICY sin pasar por alto los formatos mágicos que nos abrieran las puertas. Por mientras esta semana se inauguraron en los bajos del Peón Contreras una máquinas expendedoras de libros, las cuales con solo introducirles 30 pesitos nos permitirá acceder a las publicaciones del ICY. Personalmente no me gusta adquirir un libro como si fueran unos takis, además cuando caigan al compartimento para ser extraídos podrían dañarse sus bordes, - dicen que esto es fetichista, - aunque por ahí me han comentado también que los títulos no resultarán necesariamente atractivos, yo compraría "El sol alrededor del parque" de la Maestra Beatríz Rodríguez, al Saulo de Rode y el libro de Haciendas de Pedrito Echeverría si no me los hubieran dado hace tiempo en donativo. Bueno, si les interesa leer "La piel del unicornio", puedo prestarlo, y si quieren ver la animación de Steele aquí dejo un link jojojo! |
| Leave a Comment: |