Entry: Periódico Por Esto. Viernes 14 de agosto de 2009 Friday, August 14, 2009



La Diversidad Juvenil toma la calle 61 frente a palacio de gobierno. Por Edgar Rodríguez Cimé (Gracias por tu crónica Edgar, todo nuestro respeto)

La escena parecía pintada por Salvador Dalí en un momento de trance surrealista: mero enfrente del Palacio de Gobierno, un remolino de jóvenes y chicas —identificados con las culturas juveniles— danzaban estrepitosamente un endemoniado slam, chocando y girando al ritmo subversivo de "Alto a la Violencia", ska interpretado por Mamá Ruda y los Skatastróficos Hijos del Henequén. Funcionarios menores enguayaberados, y guardias del Palacio de Gobierno, de caras duras, tenían los ojos como platones del asombro.

Alrededor de los frenéticos danzantes, quienes emulaban los bailes rituales de nuestros antiguos abuelos mayas, la multitud de jóvenes identificado como punks, rastas, jip joperos, skatos, metaleros, ambientalistas, comunicadores, ciclistas, teatreros, fotógrafos, feministas, escritores o promotores de lectura, servían como escudos humanos para protegerlos de las miradas inquisitoriales.

Momentos antes, el primer sacudón existencial a guardias y enguayaberados se los había recetado la banda de punks, mayas y mestizos, quienes ante las rolas radicales del grupo Disolución Social: "Liberación", "Todos los cerdos", o "La extinción de la raza humana", se habían adueñado de la calle 61 danzando un feroz slam, tan anarquista como ellos mismos.

Todo era parte del festejo independiente por el Día Estatal de la Juventud, "bajo la protección de los derechos contemplados en la Ley de la Juventud, en la que se reconoce que los jóvenes pueden organizarse y reunirse en espacios públicos". Amparados en la ley, los jóvenes "expresaban la inconformidad por la desatención de las autoridades gubernamentales hacia una gran parte de la diversidad juvenil de Yucatán"; asimismo, "manifestaban cuáles son las necesidades existentes entre la diversidad de jóvenes en materia de políticas públicas y legislación responsable".

Para esto, los jóvenes —sin necesidad de asesores externos de algún partido político— dieron muestra de su capacidad organizativa, de convocatoria, y difusión al realizar este Encuentro de Diversidades Culturales, en el que estuvieron representados colectivos de "izquierda", "centro" y "derecha", pero con una características: todos ellos proponiendo cambios a favor de la cultura y el arte alternativos, los derechos humanos, el medio ambiente, la salud reproductiva, la etnia maya (había artesanías en venta), la comunicación alternativa o las minorías sexuales.

El menú musical, para satisfacer a los gourmets más exigentes, estaba "de poca": Fuerza Interior, Los Llamados Súper Puestos, Estigma, Azufre, Maya Clan, Disgusto Social, Mamá Ruda y los Skatastróficos Hijos el Henequén, Ceiba Flava y la Kolekta.

Para redondear este cartel (no cártel, como el de Los Pinos), el Encuentro contó con mesas de información sobre Arte y Cultura Alternativas, Educación Ambiental, Legislación de la Familia y Protección de la Vida, Derechos Reproductivos y Sexuales, Promoción de la Lectura, y Difusión de Literatura Alterna: fanzines, libros o folletos.

De este modo, mientras unos muchachos merecidamente recibían sus premios y becas a su esfuerzo académico, productivo, o comunitario, otras chicas y jóvenes diferentes: silvestres y lindas como las flores de Mayo, o con los pelos parados y los pantalones rotos, camisetas americanas de béisbol, playeras negras bizarras, pantalones bermudas, colectivos independientes, y, sobre todo, muchas ideas y proyectos culturales y artísticos alternativos, demandaban también atención por parte del gobierno de la nueva mayoría.

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